Un día frío, de los primeros del invierno.
La lluvia, helada y constante apabulla el ánimo de las personas, hundiéndolas en las calles anegadas de lágrimas del cielo.
En el suelo, las hojas que cayeron de los árboles se pudren antes de que alguien las recoja, y sin que nadie se de cuenta del calvario que sufren.
Nadie tiene tiempo de mirar al suelo. Ni al cielo. Ni de asomarse a los ojos de otra persona.
No tienes que ser aquello que otros quieren que seas, pero tienes que querer que otros quieran lo que tu eres.
Y semejante frasecita se clava entre las costillas, haciendo daño cuando respiras.
La búsqueda de la perfección te esta dejando marcada, porque poco te importan los pequeños baches que no ves, las pequeñas piedras que no sientes bajo tus plantas, pero que cortan y magullan sin que nadie cure esas heridas. Son poco importantes.
Y de repente te das cuenta de que tienes que parar, que no te queda energía para llegar a todo, que tienes que elegir, y que no estas preparada para aquello para lo que te entrenabas.
El momento ha llegado demasiado pronto y tu no estás lista para afrontarlo.
Y escupes palabras, taladras suspiros y marcas guiños, esperando que nadie note que estás tratando de respirar con calma y retomar fuerzas.
Golpeas a diestro y siniestro a aquellos que quieren ayudarte y que muestran tu debilidad por tal o cual aspecto de tu vida, como si eso fuera a hacer que esos aspectos fueran menos ciertos, como si el silencio de los que te rodean fuera la falta de cosas en las que mejorar, en vez de el silencio de aquellos que te dejan respirar...
Y de repente te das cuenta de que contener el aliento no significa dejar de respirar...
Y la sonrisa que se pinta en tu cara es premio más que suficiente para mi...
lunes, 28 de noviembre de 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Mensajes subliminales escondidos entre los acordes de las canciones.
Sobrefondos enterrados que no se si me invento o si realmente existen.
No se si quiero aceptar la llamada a cobro revertido del amor.
Él, que es un egoísta que sólo quiere verme emocionada para dejarme caer de la forma más dolorosa posible.
Y mientras tú sonríes con los ojos fijos en mi pupilas y yo me derrito por dentro mientras finjo que no me inmuto.
Trato de que no se note lo inevitable: que me gustas, que me atraes, que haría lo imposible por tenerte cerca.
Pero no seré yo quien dé el primer paso.
Y no, no es el rol de princesa de cuento.
Es simplemente que yo ya estoy curada de espanto con respecto a los hombres...
Tiran la mano y esconden la piedra.
Y me he cansado de recibir tortazos de la vida.
Así que si quieres algo, vienes y o lo coges, o lo pides.
Mira, mejor cógelo, que así no tengo que levantarme del sofá...
Sobrefondos enterrados que no se si me invento o si realmente existen.
No se si quiero aceptar la llamada a cobro revertido del amor.
Él, que es un egoísta que sólo quiere verme emocionada para dejarme caer de la forma más dolorosa posible.
Y mientras tú sonríes con los ojos fijos en mi pupilas y yo me derrito por dentro mientras finjo que no me inmuto.
Trato de que no se note lo inevitable: que me gustas, que me atraes, que haría lo imposible por tenerte cerca.
Pero no seré yo quien dé el primer paso.
Y no, no es el rol de princesa de cuento.
Es simplemente que yo ya estoy curada de espanto con respecto a los hombres...
Tiran la mano y esconden la piedra.
Y me he cansado de recibir tortazos de la vida.
Así que si quieres algo, vienes y o lo coges, o lo pides.
Mira, mejor cógelo, que así no tengo que levantarme del sofá...
jueves, 15 de septiembre de 2011
Hoy, tan cerca de mi cumpleaños, de algo constante a lo largo de mi vida, tan cerca y tan inalterable que hasta duele pensarlo....
Hoy me acordé de ti.
De vosotros.
Abstractamente, de todos.
De todos aquellos que estuvieron en mi vida, que aún pueden hacer daño a pesar de los largos años vividos separados.
Como tu, la mujer de la que me enamoré.
O tu, el primer hombre que me hizo desear que la tierra me tragara.
O tu, el primero por el que perdí mi razón de ser, aquello que me hacía única, para conservarte a mi lado.
O tu, mi mejor amigo, el primero que me robó un beso en una parada de autobús.
A todos vosotros, quienes en su día tuvisteis una llave para abrir la barrera que construí a mi alrededor, y que seguís teniéndola.
Que bastarían unas simples palabras para hacerme caer de nuevo en el abismo.
Vosotros.
Tú, que se que aún de vez en cuando pasas por este blog, que tú misma me apoyaste para abrir.
Tú, que llevas desaparecido de la faz de la Tierra intermitentemente, como siempre, desde hace años.
Tú, que vives a dos calles de mi casa, y que es inevitable que nos crucemos de vez en cuando.
Tú, que compartes conmigo esa gran afición que nos lleva al mismo sitio los mismos días...
Y lo que más me preocupa es que siempre fui yo quien os dí, conscientemente, la llave de dicha barrera.
Pero hoy, hoy a cuatro días de mi cumpleaños, alguien se ha hecho con la llave sin darme cuenta yo.
Alguien que ha aprendido tanto sobre mí, que es capaz de anticiparse a mis movimientos...
Y eso me asusta.
Me asusta porque todos aquellos que tuvieron llave, hicieron daño, dejaron una marca grande en mi interior, una cicatriz que nunca sanará del todo, que siempre seguirá doliendo.
Porque cada vez que te veo, me pongo nerviosa.
Porque cuando sé de ti, mi corazón se acelera.
Porque cuando nos encontramos, me obligo a meter tripa, sacar pecho y fingir que soy más fuerte de lo que soy.
Porque cuido mi aspecto cuando se que vamos a coincidir...
Y porque no quiero que tu nombre pase a formar parte de la larga lista de gente que me ha hecho daño...
Hoy me acordé de ti.
De vosotros.
Abstractamente, de todos.
De todos aquellos que estuvieron en mi vida, que aún pueden hacer daño a pesar de los largos años vividos separados.
Como tu, la mujer de la que me enamoré.
O tu, el primer hombre que me hizo desear que la tierra me tragara.
O tu, el primero por el que perdí mi razón de ser, aquello que me hacía única, para conservarte a mi lado.
O tu, mi mejor amigo, el primero que me robó un beso en una parada de autobús.
A todos vosotros, quienes en su día tuvisteis una llave para abrir la barrera que construí a mi alrededor, y que seguís teniéndola.
Que bastarían unas simples palabras para hacerme caer de nuevo en el abismo.
Vosotros.
Tú, que se que aún de vez en cuando pasas por este blog, que tú misma me apoyaste para abrir.
Tú, que llevas desaparecido de la faz de la Tierra intermitentemente, como siempre, desde hace años.
Tú, que vives a dos calles de mi casa, y que es inevitable que nos crucemos de vez en cuando.
Tú, que compartes conmigo esa gran afición que nos lleva al mismo sitio los mismos días...
Y lo que más me preocupa es que siempre fui yo quien os dí, conscientemente, la llave de dicha barrera.
Pero hoy, hoy a cuatro días de mi cumpleaños, alguien se ha hecho con la llave sin darme cuenta yo.
Alguien que ha aprendido tanto sobre mí, que es capaz de anticiparse a mis movimientos...
Y eso me asusta.
Me asusta porque todos aquellos que tuvieron llave, hicieron daño, dejaron una marca grande en mi interior, una cicatriz que nunca sanará del todo, que siempre seguirá doliendo.
Porque cada vez que te veo, me pongo nerviosa.
Porque cuando sé de ti, mi corazón se acelera.
Porque cuando nos encontramos, me obligo a meter tripa, sacar pecho y fingir que soy más fuerte de lo que soy.
Porque cuido mi aspecto cuando se que vamos a coincidir...
Y porque no quiero que tu nombre pase a formar parte de la larga lista de gente que me ha hecho daño...
lunes, 11 de julio de 2011
Como tantas otras veces
Quizás este es el final.
He pensado tanto en ello que ya no siento nada cuando lo pienso.
Es un vacío, simple y llano.
No es un vacío indiferente, sólo un vacío, sin más.
Es difícil no saber algo tan importante como si una relación ha llegado a su fin.
No quiero preguntártelo y que la respuesta sea afirmativa, porque me daría la impresión de que la culpa habría sido mía, como estoy segura que tu afirmarás.
Pero yo se que no he hecho nada malo.
Sinceramente no se porqué sigues enfadada.
Pero lo estás.
Y yo lo respeto.
Me parece infantil y tonto, pero no se puede elegir si algo te molesta o no, simplemente se siente y punto.
Pero aquí estoy, a las 8: 18 de la mañana de un martes, escribiendo unas lineas para ti sin un plan concreto, simplemente escribiendo lo que pienso.
Y he de decir que estoy tranquila.
Ninguna lágrima surca mi cara.
Ningún peso oprime mi garganta.
No hay congoja en mi pecho.
Sólo hay rabia cuando te veo.
Rabia de que tires por la borda una amistad de tantísimo tiempo por una niñería estúpida que, además, fue culpa tuya.
Accedí a hacer algo que he dejado de hacer, a un vicio que he eliminado de mi vida, por ti.
¿Y sabes para qué ha servido?
Para que me consideres "la peor amiga del mundo".
Y ¿sabes? Eso me molesta.
Me molesta que solo veas una parte del conflicto, que barras la culpa de tu montón al mío.
Que esperes que vaya a disculparme.
Que vaya a pedirte perdón, a mendigar tu cariño y tu amistad.
Pero ya no soy aquella niña que necesitaba sentirse querida por ti.
Me gusta pensar que somos compañeras de camino, pero si no quieres, yo no puedo solucionarlo...
No necesito tu compasión ni tu afecto de hermana mayor.
Necesito tu apoyo, tu mano para caminar por los senderos de la vida, y la verdad es que no lo necesito, pero lo quiero, que es quizá, más importante.
Pero ahí estás tu, como una niña pequeña empeñada en que ella lleva la razón.
Sin escuchar a la otra parte, sin prestar atención al mundo que le rodea, que le va a decir que lo hizo mal.
Pero es así.
Y yo no voy a ir a pedirte perdón, así que puedes dejar de esperar por mi, querida.
Yo se seguro que no pude hacer nada más.
Que di el cien por cien de mí, y que si las cosas se torcieron, fue por tu descuido o por tu desidia.
No puedo solucionar los problemas de tu vida, ni es mi tarea solucionarlos.
Lo único que puedo hacer es darte la mano para ayudarte a superarlos, servir de punto de apoyo exterior, que tengas un hombro donde llorar, como tantas otras veces.
Pero no, sigues erre que erre.
Que si no te contesto las llamadas, que si no te contesto los e-mails, que si no te hablo por tuenti...
Pues me temo que entonces no puedo ayudarte.
Y lo siento.
Pero cuando te des cuenta del error, estaré aquí esperando, con la mano tendida, a que la cojas y sigamos.
Como tantas otras veces hemos hecho la una por la otra.
Porque siempre hemos sido grandes amigas.
Porque las dos hemos tenido baches en nuestra relación.
Porque nuestra vida ha sido muy parecida.
Y porque no quiero pensar que trece años de nuestras vidas se van a ir por el desagüe del olvido por una estupidez.
Porque se que nos queremos, bueno, yo al menos te quiero con locura y espero que esto se solucione.
Y porque si, porque a pesar de todo, a pesar de la rabia que siento, sigo esperándote aquí, como tantas otras veces, a que tengas un rato para mi.
sábado, 25 de junio de 2011
Alter ego
Hoy es un nuevo día.
Un día que lleva empezado desde las cuatro y media de la mañana gracias a la maravillosa perra de mi hermana, aunque ya forma parte de la familia.
Un día que se ve caliente y espeso desde la ventana, pero que aquí dentro se nota fresco y húmedo.
Un día que ya es cansado, y aún no hemos pasado la frontera del mediodía.
Un día que puede estar lleno de logros y que seguro que está lleno de fracasos.
Un día que, a pesar de odiarlo porque desearía estar en otro lugar, con otra gente y bebiendo otra cosa, hay que disfrutarlo, porque como decía mi querido abuelo: "Día que pasa, no torna..."
Cuánta razón tenías abuelo...
Han pasado demasiados días de mi vida dejados caer, deslizándose lentamente hasta el suelo, desapareciendo al contacto con el parquet.
Pero ahora, a día de hoy, veo la luz al final del túnel.
Veo a una mujer joven, cada día más guapa, cada día más segura de sí misma, cada día con menos miedos.
Una mujer que ha dejado de mentirse, y por tanto de mentir a los demás.
Una mujer valiente, que no teme levantar la voz para decir: "Esto no es lo que quiero. "
Y que no duda en luchar contra viento y marea para cambiar lo que no le gusta por cosas que sí le agraden.
Una mujer que sonríe, ríe y besa, y que de vez en cuando se acurruca en su sofá y llora todos sus traumas, ahogándose en un mar de lágrimas.
Pero que se levanta, una vez más, como lleva haciendo veinte años, como seguirá haciendo, probablemente, hasta siempre.
Una mujer en la que poco a poco, voy mutando.
Cada día me parezco más a ella.
Nos fusionamos, tornamos la una en la otra, dando el cien por cien de nosotras...
Nos fusionamos, tornamos la una en la otra, dando el cien por cien de nosotras...
Convirtiéndome en mi alter ego....
domingo, 12 de junio de 2011
Lo prometido es deuda, querido...
Querido tu:
Te lo dije, y te lo repetiré: sobrepasas con mucho el mínimo de importancia para aparecer en esta URL.
Eres una de esas personas siempre presentes, que en muy poco tiempo se hacen imprescindibles en la vida de una.
Una de esas personas con las que puedes contar para todo.
Una de esas personas en las que confías ciegamente, y he de decirte, que no en todo el mundo confío.
Ya no queda gente como tú.
Las personas buenas, escasean, y he tenido la suerte de encontrarme con una.
No desaproveches tu don, es uno de los más preciosos que existen.
Recuerda a Michael Ende, recuerda a Momo...
Recuerda a Michael Ende, recuerda a Momo...
Ella te guiará para encontrar el camino que seguirán tus pasos hacia la felicidad...
Sé que es inútil que te diga que no te acomplejes por la realidad que otros dibujen.
Es cierto que no encajas, pero nadie encajamos, y es eso de lo que no te das cuenta.
Nadie encaja en la realidad de otro, porque cada realidad es tan distinta que es imposible encajar perfectamente en ella.
Y sí, todos tenemos nuestros demonios particulares, algunos los escondemos, y otros, os enfrentais a ellos.
Y te admiro, no sabes cuanto, por ello.
Porque una vida fácil, aunque todos rogamos y suplicamos porque sea a nosotros a quien elijan las moiras, no siempre tenemos la suerte de que nos toque.
Porque sé que tu vida no es fácil.
Sé que tu realidad dista mucho de ser algo agradable de vivir.
Pero tienes que seguir siendo valiente, como lo has sido desde que te conocí, hace ya dos largos años.
Seguir enfrentándote al mundo en el día a día y sin afán de protagonismo ni complejo de héroe.
Bravo.
Lo has conseguido.
Un guiño y hasta siempre,
Tere
martes, 7 de junio de 2011
Y sin pensarlo, sin oírlo, aparece de nuevo el mismo fantasma del olvido.
- Hola, querido, te estaba esperando.
Como siempre, el silencio es tu única respuesta.
Un silencio grave y sonoro, una muda réplica, una callada queja.
Desvío la mirada y me centro en mis cosas.
Tengo muchos asuntos más importantes que atender que a ti.
Te controlo por el rabillo del ojo.
Te sientas en la silla contigua, entre la chica rubia y yo.
No pienso dedicarte más tiempo del que mereces.
Con tu callada presencia me recuerdas todo lo que podría haber llegado a ser y que nunca alcanzaré.
Ese sueño imposible de vivir de aquello que me gusta, de aquello que me llena, de aquello que me hace sentir más persona, más mujer, más completa.
Y sueño con cosas imposibles, con quizás que nunca se cumplirán, con mi sueño realizado en manos de otro.
Y ya no puedo explotar cuando veo que nunca lograré cumplir mi sueño.
Sólo puedo resignarme, sentarme en mi rincón y esperar que un milagro suceda.
Pero esto no es un cuento y no hay príncipe azul, ni caballo blanco ni rescate.
Por otra parte, tampoco yo soy una princesa...
Quizá esté soñando por encima de mis capacidades.
Quizá sea esto lo máximo a lo que puedo aspirar.
Suspiro.
Suspiro.
Se me parte el alma.
Y hundo la cabeza entre mis piernas.
Te miro por el rabillo del ojo y veo como una lágrima surca tu mejilla.
No llores.
No es culpa tuya.
Ni mía.
Sólo hay lo que hay.
Y mi cara, empapada en lágrimas y sonriendo es lo último que recuerdo antes de caer en un pozo de negrura insondable...
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